¿Por qué PAN y PRD apoyan un Pacto que beneficia al PRI?

Captura de pantalla 2013-07-16 a la(s) 09.33.34La prestigiada revista The Economist publica en su última edición un extenso texto que parte de una pregunta: ¿Por qué PRI y PRD apoyan el Pacto por México si beneficia al PRI? La misma publicación inglesa se responde: porque en el contexto político del México actual, los debilitados opositores sienten que sirve tanto al Presidente Enrique Peña Nieto como a ellos.

“Los partidos de oposición también están vinculados al Pacto por su debilidad. El PAN fue echado de la Presidencia al tercer lugar en las elecciones del año pasado, y se ha dividido amargamente desde entonces. Su líder, Gustavo Madero, ha estado luchando por su vida política durante todo el año; su línea directa con el Presidente, cortesía del Pacto, le da más peso del que iba a disfrutar de otra manera”, dice.

El PRD, por su parte, “ha sufrido la partida de su demagogo ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador. El Pacto ayuda al partido a presentarse como una alternativa moderada, de centro-izquierda, ante el populismo de fuego del señor López Obrador. Esto se pondrá a prueba a finales de este año, cuando los miembros del Pacto comienzan la discusión de una de las mayores pesadillas de la izquierda: la apertura de la  retrógrada industria petrolera estatal. El señor López Obrador espera para recoger los votos de los pobres descontentos”, agrega.

“Pocos partidos políticos son tan astutos para forjar alianzas a su conveniencia como el Partido Revolucionario Institucional  (PRI). Durante las crisis económicas de la década de 1980 y 90 convenció a empresas y sindicatos a unirse a pactos ‘solidaridad’ que los obligaron a congelar precios y salarios. A finales de 1980 se llegó a un acuerdo tipo con el Partido Acción Nacional (PAN), entregando algunas gubernaturas a cambio de la aprobación de las reformas económicas radicales”, dice la afamada revista en un texto cuyo subtítulo se lee: “¿Por qué los partidos de oposición siguen con un Pacto que beneficia a sus archi enemigo?”.

Pero cuando fue lanzado a la oposición, entre 2000 y 2012, el PRI bloqueó resueltamente convocatorias de cooperación, dice. “Su tenacidad ayudó a frustrar la presidencia de Felipe Calderón, cuyo sucesor nominado [por el PAN] fue aplastado por Enrique Peña Nieto, el candidato del PRI, en las elecciones presidenciales del año pasado. ¿Por qué, entonces, los partidos de oposición de México responden obedientes junto con el PRI en una nueva alianza, conocida como el ‘Pacto por México’, que está permitiendo que el señor Peña empujar su agenda legislativa?”, se pregunta.

El Pacto, recuerda The Economist, se lanzó un día después de que Peña Nieto asumió el cargo, el 1 de diciembre. Aseguró el respaldo de todos los partidos a un paquete de reformas largamente esperadas. “Ya se ha hecho posible una Reforma Educativa y una ley para hacer frente a los monopolios en telefonía y la radiodifusión. Pero la alianza está bajo tensión. En el período previo a las elecciones locales celebradas en casi la mitad de los estados este 7 de julio, el PAN y el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) amenazó con retirarse del Pacto, exigiendo que el gobierno frene a los caciques priístas del uso electoral de trucos sucios perfeccionados durante sus siete décadas en el poder, en el siglo XX”.

“Al final (y pese a un aumento de la violencia antes de las elecciones), los resultados ofrecen algo para todos. Aunque el PRI ganó casi la mitad de las 931 alcaldías en juego, el PAN cayó en algunas grandes ciudades. En alianza con el PRD, se adjudicó la victoria en la carrera para Gobernador de Baja California, que [el PAN] ha mantenido durante 24 años”,dice.

Pero Juan Molinar, vocero del PAN, sigue diciendo que el comportamiento del PRI en las elecciones socava el Pacto. “Cada vez que hemos ofrecido pruebas de irregularidades [electorales], no ha habido respuesta. Absolutamente ninguna”, dijo a The Economist.

No obstante, dice la publicación con sede en Londres, ni el PAN parece dispuesto a incumplir el Pacto por el momento. Los líderes de ambos partidos consideran que los fortalece.

“El PAN dice que su trato cuidadoso con el PRI en la década de 1990 ayudó a ganar el apoyo público necesario para ganar la presidencia en 2000; y espera lograr algo similar a través del actual Pacto. El PRD dice que algunos de los logros del Pacto, como la Ley antimonopolios en telecomunicaciones, han sido una de sus prioridades para el año. Al igual que el PAN, espera utilizar la alianza para negociar reformas políticas que debilitarían el PRI en algunos de sus bastiones regionales. Los miembros de ambos partidos dicen que la alianza no ha beneficiado necesariamente la popularidad del señor Peña mucho: su índice de aprobación, en 57% según el último recuento, no ha mejorado mucho desde que asumió el cargo”, agrega la revista.

El contexto peculiar de la política mexicana hace al Pacto esencialmente convincente, agrega la revista. “De acuerdo con Enrique Krauze, historiador, cuando el PRI perdió el poder en el año 2000, la nueva dirigencia del PAN debió haber forjado un ‘gobierno de unidad nacional’ con la izquierda para desmantelar los monopolios y las burocracias de la era del PRI. No lo hizo, y los años de parálisis política siguieron”.

The Economist dice que la alianza puede representar una realización tardía de esa idea de Krauze, 13 años después. “La violencia del narcotráfico, que ha sacudido México en los últimos años, ofrece una nueva razón para que los políticos tiren juntos. ‘Este pacto es realmente algo de gran mérito’, dijo Krauze a la revista. ‘Por primera vez en nuestra historia, los partidos están aprendiendo a trabajar juntos en un contexto democrático’”.

Sin embargo, dice la publicación inglesa, también hay algo familiar en el acuerdo: “que su principal beneficiario, como tantas veces antes, es el PRI”.

Fuente: Sin Embargo

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