Analizan peritos restos oseos encontrados en casa del abuelo de niña desaparecida

Peritos de la Fiscalía del estado analizan restos óseos encontrados al interior de la casa de Ramiro C.C. abuelastro de Alondra María Nolasco Corpus desaparecida el 18 de septiembre de 2017. Dicho material habría sido encontrado durante un cateo realizado en la vivienda ubicada en la colonia Diego Lucero y que, según fuentes al interior de la dependencia, son restos óseos minúsculos con señales de haber sido quemados por lo que incluso se pensó en la posibilidad de que fueran analizados por expertos argentinos. Aparentemente los restos fueron encontrados en una coladera.

 

El cateo a la casa de Ramiro C.C. fue realizado hace alrededor de un mes y medio, situación que fue corroborada por Jessica Corpus, madre de Alondra, quien dijo estar enterada de dicha acción luego de una reunión sostenida con personal de la fiscalía.

“Hace dos semanas tuvimos una reunión y sé que fueron a la casa del señor y revisaron, lo que hayan encontrado solo la fiscalía tiene la información, no tenemos seguridad de nada”, indicó.

Vecinos de la colonia Diego Lucero, corroboraron que efectivamente el cateo se llevó a cabo y aunque algunos prefirieron guardar silencio por temor a involucrarse en el tema, otros, decidieron hablar.

“Los policías estuvieron en la casa revisando todo, escarbaron en el patio y frente a la vivienda, incluso levantaron un lavadero que está junto a la puerta. No sabemos si encontraron algo o no pero aquí estuvieron”.

-Ramiro siempre fue “zonguito”: vecinos

-Abuela de Alondra vivió con él unos diez años; cuando la dejó, empezó a beber más

De acuerdo con habitantes de la colonia Diego Lucero, Ramiro Córdova –a quien apodan “Piri”- ha vivido allí junto con su madre desde hace más de 35 años, incluso cuando tuvo una pareja e hijos. En esa misma casa, vivió también la abuela de Alondra por lo menos durante diez años, lapso en el que sostuvo una relación sentimental con el hombre en cuestión.

Sin embargo, de acuerdo con los entrevistados, hace alrededor de tres años Ramiro corrió de la casa a quien era su pareja y a partir de entonces sus visitas a la casa de Alondra se volvieron recurrentes. Aunado a ello –según las fuentes- el gusto por la bebida que Ramiro tiene, se intensificó.

“Siempre ha tomado mucho pero desde que dejó a la señora empezó a tomar más y sabemos que iba mucho a la casa de la niña”, indicaron.

Asimismo, calificaron a este hombre como muy serio en apariencia pero en el fondo, con un gusto extraño por la bebida y las menores aunque eso, por lo menos en la colonia, no le había ocasionado problemas serios.

“Era “zonguito” parecía que no rompía un plato cuando ya tenía rota toda la vajilla. Hace tiempo, en un terreno que tenía en la 20 Aniversario, alguien encontró una niña indígena, muy chica y al preguntarle por qué estaba allí, solo respondió que se estaba quedando con él, pero era una niña y eso no estaba bien”.

El abuelastro de Alondra, ahora requerido por la justicia, se dedicaba a la venta de muebles en abonos, mismos que trasportaba en una camioneta de modelo atrasado. De igual manera, según los testimonios recabados, semanas antes de la desaparición de Alondra, Ramiro había empezado a lijar su vehículo con la aparente intención de pintarlo de un color distinto. Ese mismo automóvil fue en el que acudió la mañana del 18 de septiembre a la casa de Alondra María para ofrecerse como voluntario en la búsqueda de la menor y el mismo también que la fiscalía retuvo y en el cual se localizaron restos hemáticos presumiblemente de la víctima así como herramienta y botes de cerveza entre otras cosas.

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