Prevén especialistas división nacional entre PAN y Morena; parecido al mapa electoral de 2006

El 1 de julio de 2018 se compite por el cargo político más importante de México: la Presidencia de la República. Este año, el rompimiento del país podría ser parecido al de 2006, en la que el territorio mexicano se partió a la mitad y sólo resaltaron dos partidos. Para esta elección hay tres fuerzas principales que se están peleando cada uno de los 88 millones de votos. Dos de ellas apuntan a ser las que tengan mayor presencia en las boletas, según las últimas encuestas.

“Hasta el momento, el tamaño de la muestra no es suficiente para señalar un ganador, pero en el mapa domina Morena compitiendo directamente contra el Frente, mientras que el PRI pierde fuerza en algunas regiones del país”, explica Javier Márquez, politólogo y consultor de la casa encuestadora Buendía y Laredo.

A pesar de esto, Morena, partido representado por Andrés Manuel López Obrador, tiene una desventaja: es la única fuerza que no tiene la suficiente estructura política y territorial en ningún estado del país como sucede con sus contendientes. El PRI gobierna 14 entidades; el PVEM una; el PAN en alianza con el PRD logró gobernar tres; mientras que el partido blanquiazul tiene el mando en nueve y el PRD en tres.

La elección de 2006 fue una de las más reñidas. El entonces candidato Felipe Calderón ganó con 36.15% de los votos, apenas 0.56% por encima de su principal contrincante, Andrés Manuel López Obrador, quien entonces representaba al PRD.

Una primera imagen de la elección mostró un territorio dividido en dos fuerzas políticas: la parte del norte decidió ir con Calderón y el sureste eligió a López Obrador. En la elección de 2006 el PRI quedó difuminado.

El 1 de julio de 2018 será la tercera ocasión que Andrés Manuel compita por la Presidencia de México. En 2006 fue la primera vez que contendió y también fue el año que obtuvo los mejores resultados: 14.7 millones de votantes.

Seis años después, en las elecciones de 2012, la situación empeoró. No sólo no terminó de conseguir el voto del norte, de los 139 distritos que ganó en 2006, únicamente se quedó con 89. Además, su fuerza, en algunas zonas del sureste del país se vio mermada por el PRI. En estados como Michoacán, AMLO perdió 11% de los votos que tenía en 2006. Lo mismo ocurrió en Chiapas.

“En esta ocasión, AMLO está empezando a tener niveles de intención de voto en el norte superiores a los que históricamente tuvo en elecciones pasadas. Uno de los factores que están cambiando las preferencias electorales es el desgaste natural que tiene el PRI en el país”, asegura Javier Márquez, politólogo y miembro de la casa encuestadora Buendía y Laredo.

 

Fuente: El Universal

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