Madres en huelga de hambre afuera de Segob en su mayoría son de la tercera edad; les patean sus carpas, policías federales las intimidan y las custodian hasta el baño

“Aunque me lleve la chingada mi voz seguirá exigiendo justicia hasta encontrarlos”, dice una de las consignas de las madres y padres que se encuentran en huelga de hambre en Segob, desde hace ya ocho días.

Ha pasado casi una semana desde que Alfonso Navarrete Prida, recientemente nombrado Secretario de Gobernación, declaró que sí estaba enterado del plantón a las afueras de la secretaría donde un grupo de madres habían iniciado una huelga de hambre, cuyo propósito es poder hablar con él y crear estrategias para la búsqueda de sus familiares desaparecidos, puesto que en sus entidades las autoridades abiertamente se niegan a investigar.

“Sí. Estoy enterado. Pedí que se les atendiera de inmediato. No hay algo más doloroso que una mamá no sepa qué pasó con su familiar; independientemente qué le haya dado origen a la desgracia es algo que se tiene que hacer con velocidad, con un trato humano y, desde luego, con claridad”, afirmó Navarrete, pero dicha declaración se ha convertido en una mentira frente a las vejaciones que han padecido quienes se mantienen en ayuno.

Dicha declaración a ocho días de huelga de hambre el grupo de madres y padres la consideran un insulto y una burla, una muy grande. Porque denuncian que ninguna autoridad se ha acercado a ellos y por el contrario han sido víctimas de constantes humillaciones.

Las carpas de las madres, están hechas de plásticos y algunos cobertores. Pocas son las colchonetas y mucho es el frío de la noche y madrugada en la Ciudad de México, donde también se han enfrentado a la lluvia. Ante eso, Navarrete sigue guardando silencio.

Frente al plantón se observa personal de Gobernación que se dedica a observar quiénes se acercan hablar con las madres o los activistas que las acompañan. Después de un tiempo se acercan a preguntar si los visitantes pertenecen al grupo o son de medios de comunicación, impresos, digitales o ‘independientes’ y el nombre. A ratos toman fotografías, pero siempre se mantienen frente a las carpas.

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