Tras 17 años de servicio público, Meade solo ha hecho declaraciones parciales de su patrimonio

Fortuna “parcialmente” conocida. Así se resumen 17 años de servicio público de José Antonio Meade Kuribreña, el hombre que acaba de ser ungido por los sectores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como candidato a la Presidencia de la República en las elecciones del próximo año, pese a que no es un militante tricolor.

José Antonio Meade Kuribreña no ha hecho públicos nunca ante los ciudadanos los valores de sus posesiones en las declaraciones patrimoniales que estuvo obligado a presentar ante la Secretaría de la Función Pública. Al principio, de 2000 a 2012, fue muy discreto y sólo permitió que se publicara su currículum escolar y laboral. Si se siguen los datos abiertos del suspirante tricolor, no puede saberse si acumuló riqueza en ese periodo que abarca poco más de una década.
Regidos por la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas, los servidores públicos deben presentar en mayo sus declaraciones patrimoniales ante la Secretaría de la Función Pública. Esta dependencia, cuyo encargo legal es vigilar el buen desempeño de quienes ocupan el Gobierno, las coloca en el portal Declaranet plus para que puedan ser consultadas por cualquier interesado. Pero la misma Ley –el artículo 40- les da a los políticos el derecho a no hacer públicos sus bienes o su dinero, si así lo desean. De modo que la dependencia conoce sus declaraciones por completo, pero los ciudadanos sólo lo que los funcionarios deciden.

En 2012, el PRI ganó las elecciones presidenciales. Enrique Peña Nieto recibió la banda presidencial el 1 de diciembre de ese año. Dos días después nombró a su equipo de trabajo. En la baraja de nombres, José Antonio Meade Kuribreña era el único funcionario que también había trabajado con el antecesor de Peña Nieto, el panista Felipe Calderón Hinojosa. Político sobreviviente del enroque, se convirtió en Secretario de Relaciones Exteriores, dependencia desde la que promovió las reformas estructurales impulsadas por el Jefe del Ejecutivo ante el mundo.

Fue en ese momento político cuando José Antonio Meade Kuribreña empezó a hacer públicos sus bienes ante los ciudadanos. Cuando en enero de 2013 tuvo que presentar su declaración “inicial”, expuso por primera vez que poseía un terreno de 254 metros cuadrados que había comprado al contado el 1 noviembre de 2012 y un coche Honda FIT modelo 2007, el 13 de febrero de 2007. No contaba con casas, pero sí con esculturas y cuadros que compró también al contado en 2008 y 2009. En mayo del mismo año, añadió ante el público su seguro de separación individualizado, una cuenta bancaria, cuatro tarjetas de crédito y un préstamo personal que adquirió en noviembre de 2011.

Un año después, en 2014, declaró que en el terreno que compró al principio de la Administración, había construido 145 metros cuadrados.

En agosto de 2015, el Presidente Peña Nieto decidió cambiar a su Gabinete. Meade fue nombrado Secretario de Desarrollo Social y su cargo en la Cancillería lo ocupó Claudia Ruiz Massieu. La fortuna de Meade era una construcción, un terreno, un coche 2007 y obras de arte. Los valores de todo ello eran una incógnita ante los gobernados.

En 2016, tras la visita de Donald Trump a México, Luis Videgaray Caso, quien era Secretario de Hacienda y Crédito Público presentó su renuncia (fue el costo por asesorar al Presidente de recibir al que aún era candidato) y fue sustituido por Meade Kuribreña.

Ese año, el suspirante presidencial vendió su Honda FIT 2007. Le pagaron al contado. En agosto adquirió también al contado otro Honda FIT, modelo 2017.

 

Fuente: SinEmbargo

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