Valdez García como Pedro: “Y lo negó tres veces” (después de mentir).

El pasado 17 de marzo, en un conocido programa radiofónico de Chihuahua, el Subsecretario de Educación estatal, Dr. Miguel Ángel Valdez, fue cuestionado por un radioescucha sobre su compromiso con la laicidad educativa -de la que es absolutamente responsable en términos constitucionales en virtud de su cargo público-, toda vez su evidente y clara consagración religiosa.

Mentir es de por sí un acto feo. Pero que lo haga de manera tan abierta un consagrado laico que pertenece a una Congregación Religiosa Católico Romana, es ya una felonía (además de pecado en términos de su fe). Pues resulta que para salir del paso, el “hermano Michel” afirmó “sólo pertenecer a un grupo de maestros de los llamados Lasallistas”… pero obviamente omitió precisar que esa pertenencia es en virtud de una vocación que le lleva a realizar votos religiosos que le comprometen plenamente con una confesión de fe; que la Comunidad Lasallista está regulada por las normas propias que le concede la Santa Sede a los Fratres Scholarum Christianarum; que están dedicados a la labor educativa bajo principios y visión confesional reconocidos por Bula Papal, y que por ello precisamente, sus miembros son llamados “hermanos”.

No sólo eso: el Dr. Miguel Angel Valdez ocultó en su respuesta que las Reglas que norman a su comunidad religiosa, hablan expresamente de un sentido de vocación de sus integrantes, “fieles llamados por el Espíritu Santo a seguir el carisma de su fundador, San Juan Bautista De La Salle…”, y que además, realizan votos de consagración en los términos siguientes: “Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo… Yo prometo y hago voto de asociación para el servicio educativo de los pobres, de estabilidad en el Instituto (de los Hermanos Lasallistas), DE OBEDIENCIA, de castidad y de pobreza, conforme a la Bula de aprobación y a la Regla del Instituto… guardándolos indisolublemente durante toda mi vida…”

¡Qué pensarán los Superiores de la Congregación Lasallista ahora que su hermano Michel, a quien han formado en sus valores religiosos, bajo la ética y moral de la fe católica; al que encumbraron hasta hacerlo rector de sus universidades… los ha negado públicamente mintiendo sobre sus votos y apostolado, y ocultando su vocación religiosa!

¡Qué pensarán los seguidores de San Juan Bautista De La Salle, ahora que su hermano Michel los ha “rebajado” a un mero “grupo de profesores”!

Esto es bochornoso. Y si es condenable que un servidor público le mienta a la sociedad a la que sirve, es vergonzoso que un consagrado mienta sobre su fe y oculte deliberadamente los principios a los que se comprometió dedicar su vida, en el Nombre del Dios que profesa.

Recordando pues al apóstol cristiano Pedro: el que negó a su Señor con tal de preservar sus intereses.

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