“QUE PAGUE EL SINDICATO A SUS TRABAJADORES SI TANTO DINERO TIENE”: Pablo Cuarón Galindo.

El encabezado que da pie a estos comentarios lo dice todo. Ese es el nivel -el escasísimo o nulo nivel- del Secretario de Educación del Gobierno de Chihuahua. Y si alguna luz podría brindar tan vergonzosa aseveración, lo es la brutal ignorancia del funcionario y el profundo riesgo al que somete a la institución gubernamental.

Para nadie es un secreto que el sector educativo es columna vertebral del ejercicio de gobierno; tan es así, que las administraciones públicas son juzgadas de acuerdo a los avances y retrocesos en la materia. Lamentablemente para Chihuahua, la cauda de titulares educativos durante el gobierno de César Duarte no dejaron un loable antecedente: baste recordar los criterior electoreros para su designación, y entre la vulgaridad de la gestión de un elemental y pintoresco grillo de pacotilla como Pablo Espinoza Flores, y la megalomanía delirante y enfermiza del corrupto rapaz de Marcelo González Tachiquín, se esperaba que Javier Corral Jurado -electo gobernador en razón del deplorable duartato-, eligiera con lupa, visión y certeza a quien fuera su Secretario de Educación.

Pero para mal de estas sufridas tierras y para la alerta roja de la ya no tan incipiente administración estatal, el elegido Pablo Cuarón no solamente ha confirmado sus graves limitaciones para el servicio público, sino una insuperable ignorancia de fondo que pone en duda la capacidad del.gobierno y la responsabilidad del mismo titular del Poder Ejecutivo.

Para ser corrupto no se necesita robar lo ajeno o defraudar financieramente al Estado. También es corrupción la ineficiencia. Y cuando el señor Cuarón da traspiés involutivos, pone en jaque a un gobierno estatal que por el alto nivel de expectativas que despertó entre la gran mayoría de los ciudadanos, no se puede dar el lujo de provocar tan terrible desilusión.

Chihuahua no se lo merece. Y siendo justos con su trayectoria, tampoco se lo merece Javier Corral Jurado.

Nadie puede agregarse ya a la estulticia con la que Pablo Cuarón Galindo deambula como titular del ramo educativo. Ha quedado comprobadamente rebasado ante la magnitud de su peso. Está empequeñecido y cada dia que pase, su presencia comprometerá el signo de la presente administración.

Y es necesario reiterarlo: si Javier Corral no se lo merece, mucho menos los chihuahuenses.

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