10 cosas que deberías entender (y muy probablemente no entiendes) del alza al precio de la gasolina

Ok, todos estamos enojados, y más porque nos están azuzando con esto de la gasolina. Sin embargo, creo que estamos viendo el árbol y no el bosque porque esta alza es apenas la punta del iceberg. ¿Quieres ver? Checa esto: voy a poner links a distintos sitios para fundamentar el asunto, así que si te interesa profundizar, úsalos.

1. La reacción sobre la subida está alineada con el populismo. Los políticos que se oponen son populistas. Los que manejaron las medidas de los precios los últimos años han sido populistas. Es más: hasta tú podrías ser un consumidor del populismo. Por algo la Fundación del Español Urgente designó ‘populismo’ como la palabra del 2016.

2. ¿Y quién empezó con la espiral populista en el tema de la gasolina? Vicente Fox cuando comenzó a subsidiarla. Hay más historia atrás, pero quedémonos con la reciente. El ‘neoliberal’ Fox se puso proteccionista cuando le tocó la bonanza petrolera. En su sexenio, México importaba poca gasolina; los datos son opacos, como todo en Pemex, pero se habla de que en 2004, apenas 5.4% de las gasolinas eran importadas (contra más del 50% en 2016). Como el precio del petróleo era alto en ese momento, había margen para subsidiar.

Lo que no predijo Fox es que la capacidad de producción y refinación de Pemex caería. Y lo peor: la demanda de gasolina creció exponencialmente. Para 2013, México ya era uno de los principales consumidores de gasolina per cápita en el mundo. En otras palabras, el monto del subsidio creció de forma desordenada.

3. La papa caliente de los subsidios la recibió Felipe Calderón. Ahí es donde comenzó a hablarse de los subsidios regresivos de México. Este concepto se refiere a apoyos que en realidad benefician no a los pobres, sino a los ricos. Claramente, en un estado donde el libre mercado impera, no es justo que se apoye a los dueños de los autos (y menos a los de alto consumo de combustible) porque hay muchas otras necesidades urgentes, antes que pagarnos una parte del tanque. Y este es el caso que hoy enarbola el discurso a favor de EPN: el subsidio es una trampa. Y lo es, al menos en el papel. Pero… ahora les explico.

4. Regresemos con Felipe Calderón. Resulta que también se puso populista. Cuando vio que estábamos importando cada vez más gasolina, tomó una decisión ‘patriótica': vamos a refinar ese petróleo y hacer las gasolinas que necesitamos, ¿somos país petrolero o no? Y anunció con bombo y platillo la Refinería Bicentenario, de la cual solo se construyó una barda en la que se invirtieron inexplicablemente miles de millones de pesos, y ahí nadie protestó ni hizo marchas.

Por fortuna para Calderón, alguien le hizo ver que la inversión para las refinerías llevaría a la quiebra a Pemex, y con ella la quiebra del país.

Esperen… ¿construir refinerías no es la propuesta tradicional de la izquierda? Pues sí, y era justamente lo que proponía, y propone, Andrés Manuel López Obrador (ahora vamos con eso).

Por fortuna para Calderón, alguien le hizo ver que la inversión para las refinerías llevaría a la quiebra a Pemex, y con ella la quiebra del país, y que no tendría retorno de inversión por las condiciones del precio de los hidrocarburos. Además, México había firmado un acuerdo para reducir el consumo de combustibles fósiles, y construir refinerías era contravenir ese pacto. Ahora sí: ¿la propuesta de AMLO es inviable también para el futuro? De entrada, prometer bajar el precio de la gasolina por decreto es tan populista como lo que hicieron Fox o Calderón… O el PRI durante décadas. Chequen esta crítica a la propuesta energética de AMLO.

Los políticos enarbolan la bandera del populismo, excepto cuando tocan sus intereses.

5. Y dale con Felipe Calderón. Cuando vio que construir refinerías no era buena idea y subsidiar la gasolina le estaba saliendo carísimo, decidió quitar el subsidio, pero lo quitó con la filosofía económica de las tiendas Elektra: en cómodas mensualidades. A eso le llamamos ‘gasolinazos'; la idea era que en unos meses el precio se equiparara con el resto del mundo, solo que el petróleo siguió subiendo. ¿Y por qué no lo quitó de un solo golpe? Por populista. Claro, él habló de la inflación (parcialmente cierto) y otros factores, pero a él lo que le daba miedo era un golpe de estado, según declaró.

6. Hubo un momento de esta historia en el que nadie fue hipócrita. Todos creían que el subsidio era un mal que había que desterrar. AMLO decía que era fuente de corrupción y hasta mandó a Ricardo Monreal a investigar a los beneficiarios. Gabriel Quadri (sí, el mismo que como candidato presidencial atrajo la atención de tantos que hoy se quejan por el alza) dijo en su momento que eran perversos esos subsidios y que él los quitaría; casi todos los partidos condenaron la práctica de subsidiar en algún momento, excepto los de extrema izquierda. Es más, de esa condena casi unánime surgió un acuerdo para la tristemente célebre…

7. …Reforma Energética. En 2013, PAN y PRD se hicieron amigos del PRI y así se gestó la iniciativa de reforma. Aquí vinieron las modificaciones al IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) y entonces ocurrió algo ¿inesperado? Los precios del crudo comenzaron a caer en 2014. Eso hizo que este impuesto, que de hecho subsidiaba el precio cuando el petróleo era caro, se convirtiera en una medida recaudatoria en momentos de precios bajos, como aquel.

Y para su suerte (¿o buen cálculo por el contexto internacional?) en 2015 y 2016 los precios del petróleo se mantuvieron MUY bajos, por lo que el IEPS en lugar de subsidiar, recaudó. Tan es así que en 2016 al SAT se le aparecieron un montón de millones más de los que esperaba. Así que por un momento, muy breve, olviden lo de los subsidios. Aquí hay gato encerrado.

8. Pero, ¿no la reforma energética decía que la liberalización del precio se daría hasta 2018? ¿Por qué adelantar la eliminación del subsidio cuando el IEPS está generando ganancias? ¿No es un suicidio del PRI en estos momentos de baja popularidad? Adelantar el proceso fue una propuesta que llegó en el presupuesto 2017, que elaboró Luis Videgaray.

Hay que reconocer que el señor es muy hábil, porque adelantó la muerte del subsidio antes de que los precios del petróleo suban nuevamente. Porque van a subir: los países de la OPEP decidieron bajar su producción a partir del 1 de enero del 2017 para fomentar un crecimiento en los precios. México, como miembro sabía esto desde hace algunos meses. Si las cosas siguen por este rumbo, en el segundo semestre del 2017 el agujero a las finanzas públicas sería gigantesco. Los políticos enarbolan la bandera del populismo, excepto cuando tocan sus intereses.

El escenario es desesperanzador porque nosotros somos adictos a las medidas populistas y ellos, ellos conocen nuestra adicción.

9. ¿Y cuáles son los intereses? Varios y aquí sí hay especulación. Por ejemplo, no iban a liberar el precio en 2018 cuando el litro de magna podría costar alrededor de 20 pesos si la jugada de la OPEP sale. Era como entregar en bandeja de hidrocarburo la presidencia a la oposición. ¿Por qué no mejor ahorrarnos los subsidios e invertir en algo con mayor retorno de inversión… como las elecciones en el Estado de México? ¿Por qué no mejor quitar el subsidio ahora y dejar que la población mexicana olvide, como siempre, su enojo en un par de meses? ¿Por qué poner en riesgo las elecciones del 18? ¿Por qué poner en riesgo el prestigio de Luis Videgaray, quien regresará como el ave fénix?

10. A mí también me molesta pagar más por la gasolina, pero ¿subsidiarla otra vez y que el costo de la medida lo paguen mis hijos en unos años? ¿Provocar indirectamente que los pésimos servicios del gobierno sean peores? Eso es precisamente lo que la oposición de la partidocracia está viendo: un escenario de caos gubernamental que le permita tomar el control (el dinero, pues), por eso ya sacó a sus ‘bases’ a las calles para que el gobierno dé marcha atrás.

Tú y yo… bah. Y lo que dije implícitamente pasará: ¿te quejas del precio hoy? Espérate a ver cuánto pagarás en julio con el plan de la OPEP. El escenario es desesperanzador porque nosotros somos adictos a las medidas populistas y ellos, ellos conocen nuestra adicción.

 

 

Fuente: Huffington Post

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