‘Caerle bien’ a sus jefes, la forma en que 4 de cada 10 policías creen que ascenderán

Captura de pantalla 2016-01-20 a las 11.26.1320-Ene-16. Si eres policía estatal en México y quieres ascender de rango, tienes que caerle bien a tu superior inmediato.

O al menos, así lo creen 4 de cada 10 elementos policiacos en la encuesta ‘¿Qué dicen los policías?’, elaborada por la organización civil Causa en Común, en la que los agentes opinan que los ascensos no se realizan en igualdad de oportunidades, ni con base en sus méritos laborales, ni tampoco a través de un proceso transparente.

De hecho, el 78% de los policías entrevistados –en una muestra de mil 600 agentes de 32 entidades- están “nada” o “poco” satisfechos con la manera en la que se otorgan los ascensos en las corporaciones policiacas.

Asimismo, el sondeo expone que a pesar de que el 73% de los policías considera que merece un premio o ascenso por su labor durante el último año, sólo un 14% lo recibió. Además, más de la mitad, el 51%, desconoce cuáles son los mecanismos para ascender de grado. Por lo que depende de lo que decida el superior inmediato, el cual, para el 60% es un jefe “algo autoritario” y “muy autoritario”.

En las entidades en las que hay mayor desconocimiento de los policías sobre el mecanismo para ascender de grado son: Baja California Sur (78%), Michoacán (74%), Chihuahua (72%), Campeche, Nayarit y Coahuila (70%).

Jornadas maratónicas de 24 horas o más

En cuanto a las condiciones laborales, la encuesta refleja como uno de sus principales hallazgos que casi 6 de cada 10 policías estatales, el 57%, tienen jornadas laborales maratónicas de 24 horas (29%) o más (28%), mientras que 3 de cada 10 (el 32%) dijeron que trabajan 12 horas.

Es decir, en promedio, los policías estatales trabajan 21 horas al día.

Además, tampoco se respetan los horarios, ya que el 70% manifestó que que “nunca” o “muy pocas veces” sale de su trabajo a la hora que le corresponde. Las principales razones por las que se extiende su jornada laboral son “exigencias de mando”, “operativos”, “relevo tardío” y “mala organización”.

Otro 11% dijo que su jornada se alarga por otras razones, como por ejemplo “por falta de capacidad de los mandos y prepotencia de ellos”.

Esta situación se ve reflejada directamente en la salud de los elementos estatales: 60% afirmó que la carga de trabajo les afecta causándoles: “cansancio”, “dolor de espalda, nuca u hombros”, “gastritis”, así como “insomnio”, “coraje”, “tristeza” y “estrés”.

6 de cada 10 compran las esposas con su dinero

En lo que respecta al equipamiento que reciben los policías, el 60% dijo que no recibió esposas para inmovilizar a los detenidos, por lo que tuvo que comprarlas con su propio dinero.

Asimismo, 7 de cada 10 policías pagan de su bolsillo el uso de tiempo aire de celular para cuestiones de trabajo; 2 de cada 10 pagan de sus ingresos el uniforme, y comentan que para estar “presentables y cómodos” tienen que hacer más gastos; 2 de cada 10 también pagan las reparaciones de la patrulla; y 1 de cada 10 compra las “balas” de su arma reglamentaria.

Muy pocos, 2 de cada 10, recibieron un equipo de cómputo para sus labores.

Por el contrario, el equipamiento que más recibieron fue el uniforme (80%); armas de fuego cortas y largas (70%), y el chaleco antibalas (60%).

60% cree que examen de confianza no sirve para limpiar policías

Sobre la profesionalización de las policías, la encuesta de Causa en Común refleja que el 30% se siente poco preparado para dar primeros auxilios, mientras que el 20% admitió estar poco preparado para denunciar actos de corrupción superior, y el 40% asegura que se sienten “regularmente” preparados para recibir una denuncia.

El 30% de los elementos acudió a cursos de capacitación en su día de descanso.

En el trato a mujeres policías, el 30% dijo haber presenciado abuso verbal y discriminación hacia sus compañeras de trabajo, y el 20% aseguró que ha presenciado alguna humillación hacia éstas.

Mientras que el 60% de los policías opina que el examen de confianza al que deben someterse por ley no es un buen mecanismo para dar de baja a los “malos elementos”. Incluso, 5 de cada 10 cree que es una justificación para el despido.

 

Fuente: Animal Político

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