La muerte que cimbró a Centroamérica y refleja la crisis migratoria

Óscar Martínez junto con su esposa, Tania, y su hija Valeria salieron en busca de una mejor vida en EU, pero padre e hija perdieron la vida al intentar cruzar el Río Bravo.

El año pasado se registraron 283 muertes de migrantes en los 3,200 kilómetros de la frontera entre México y Estados Unidos. Esta misma historia se repitió el pasado domingo en el Río Bravo, luego de que una familia salvadoreña intentara cruzar el Río Bravo, en un punto ubicado en Matamoros, Tamaulipas.


La familia salvadoreña compuesta por Óscar, Tania y Valeria, esposos y padres de la menor de un año con 11 meses, pediría asilo político en Estados Unidos, sin embargo, la desesperación por la lentitud en los tramites decidieron junto con otros migrantes cruzar el río Bravo, de acuerdo con la esposa.

Tania dijo a las autoridades que el agua se llevó primero a la niña y fue su padre quien quiso salvarla, pero ambos fueron arrastrados por la corriente del río y desaparecieron.

Elementos de la Secretaría de Marina, Policía Estatal y personal de Bomberos, iniciaron la búsqueda de los cuerpos de manera inmediata y los localizaron el pasado lunes 24 de junio.

Óscar y su pequeña familia, según Rosa Ramírez, madre de Óscar Martínez, soñaban con trabajar un par de años en Estados Unidos y luego regresar a El Salvador para tener su propia casa.

“Ellos vivían aquí conmigo y querían tener su propia casa. Eso fue lo que los motivó, él me decía que con el sueldo de aquí no les alcanzaba, por eso optaron por el sueño americano”, dijo Rosa al periódico local Prensa Gráfica.

“Le pedí que no siguiera el sueño americano”, dijo la madre del migrante salvadoreño ahogado junto a hija.

El padre de Óscar, José Martínez, dijo que aunque no vivía con el joven estaban en constante comunicación y hasta pensó en irse con ellos rumbo a Estados Unidos. José, sin embargo, no lo hizo porque el presidente estadounidense, Donald Trump, cambió las leyes para solo aceptar al núcleo familiar inmigrante en Estados Unidos.

“Quisiera que alguien me pellizque porque para mí esto es un sueño, es una de las cosas que uno no se espera nunca”, dijo José, mientras se tocaba el pecho pensando en las muertes de su hijo y nieta.

Desde ayer, los gobiernos de El Salvador y México trabajan en la repatriación de los cadáveres, informó la canciller salvadoreña, Alexandra Hill.

“El presidente Nayib Bukele me ha encargado que personalmente esté paso a paso apoyando a estas familias que perdieron a sus seres queridos por el drama de la migración irregular”, dijo Hill en conferencia de prensa.

La funcionaria señaló que el gobierno mexicano “está colaborando con nosotros en todo lo que le es posible” para repatriar los cuerpos de las víctimas, sin precisar la fecha en la que podrían llegar a El Salvador.

Hill aprovechó la conferencia para pedir a los salvadoreños que no se expongan a los peligros de la migración irregular y que “caminen con nuestro presidente, que está trabajando día y noche para generar oportunidades dignas de trabajo”.

“Les imploro a todas las familias que no se arriesguen y que no les crean a esas personas que les dicen que los van a llevar al norte (Estados Unidos) y que van a estar salvos. Estas personas abandonan, engañan, extorsionan, no les importa la vida de los seres humanos”, resaltó.

Con información de Prensa Gráfica, Forbes y agencias.

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